La palabra planeta proviene del griego y significa “vagabundo”, un guiño a cómo estos cuerpos flotan sobre el fondo estrellado. Hoy en día, definimos un planeta como cualquier cuerpo natural de gran tamaño que orbita alrededor de una estrella y que no genera luz mediante fusión nuclear. Esta definición excluye explícitamente cometas, asteroides, meteoroides y lunas. En nuestro sistema solar hay ocho planetas reconocidos: Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.
¿Qué cuerpos cuentan hoy como planetas?
Los ocho planetas se dividen en dos grupos distintos según su composición y distancia del Sol. Los primeros cuatro, desde Mercurio hasta Marte, son planetas terrestres. Son rocosos y carecen de atmósferas espesas. ¿Por qué? El intenso calor del Sol probablemente impidió que las sustancias volátiles de la nebulosa solar original se condensaran en estos cuerpos internos.
Los cuatro exteriores, desde Júpiter hasta Neptuno, son planetas gigantes o jovianos. Se formaron en regiones más frías donde los gases podían condensarse. Esto les permitió crecer masivamente y atrapar enormes atmósferas compuestas principalmente de hidrógeno y helio. Ninguno tiene una superficie sólida sobre la que puedas pararte. Sus capas gaseosas se desvanecen en interiores líquidos.
¿Por qué Plutón fue degradado a planeta enano?
Plutón lleva décadas reconocido como el noveno planeta. No encaja ni en la categoría terrestre ni en la de gigante. Es mucho más pequeño que los demás y se parece al núcleo de un cometa gigante. En 2006, la Unión Astronómica Internacional (IAU) lo reclasificó como planeta enano. Este movimiento reflejó la conclusión de que Plutón es simplemente un miembro muy grande del cinturón de Kuiper.
Otros cuerpos en el sistema solar exterior, como Eris, rivalizan o superan a Plutón en tamaño. Este descubrimiento ayudó a consolidar la nueva clasificación. El término planeta menor también se utiliza, aunque generalmente se refiere a asteroides ubicados principalmente entre los planetas terrestres y gigantes.
La distinción no se trata sólo de tamaño; se trata de dónde se formaron las cosas y qué hicieron de sí mismas.
Los astrólogos todavía rastrean las posiciones planetarias en comparación con las 12 constelaciones del zodíaco, pero la definición científica ha cambiado. La línea entre el planeta y el planeta enano sigue siendo una forma útil de mapear la estructura del sistema solar. Lo que podría sorprender es cuántos cuerpos similares todavía se esconden en los fríos bordes exteriores de nuestro sistema, esperando ser contados.






















