Michel Baron no era sólo un actor. Él era el actor.
Nacido en París el 8 de octubre de 1653, creció a la sombra del teatro. Sus padres estaban en el negocio. Luego los perdió. La temprana orfandad lo llevó por un camino específico: unirse a los Petits Comédiens du Dauphin, un grupo de jóvenes artistas.
Fue un golpe de suerte.
En 1670, Molière lo acogió. Molière lo trató como a un hijo. Esto no fue solo una tutoría. Fue supervivencia. Baron se convirtió en el maestro indiscutible de la escena francesa durante dos décadas. Permaneció en esa empresa hasta 1691.
Luego vino la caída.
No se fue en silencio. Se mudó al Hôtel de Bourgogne. Posteriormente, ayudó a formar la Comédie-Française. La institución todavía existe hoy. Él estuvo allí desde el principio.
Cómo definió Michel Baron la tragedia francesa
No se puede hablar del teatro francés del siglo XVII sin él.
Creó los papeles principales en las tragedias de Racine. Racine los escribió. Baron los realizó. La conexión era eléctrica.
No fue sólo un trágico. También escribió su propia obra.
- El hombre de las buenas fortunas (1686)
- La Coquette et la fausse mojigata (1687)
Estas fueron sus comedias. Jugó en ellos. Él también los escribió. “The Philanderer” y “The Flirt and the False Prude” mostraron un lado diferente de su talento.
Por qué su jubilación no fue el final
Se jubiló en 1691.
Veintinueve años después, volvió a los escenarios.
En 1720 regresó a la Comédie-Française. ¿Por qué? El público lo quería. La tradición lo exigía.
Murió en París el 22 de diciembre de 1729.
La dinastía del barón
El linaje no se detuvo con él.
Su hijo, Étienne-Michel Baron, vivió de 1676 a 1711. También fue actor. Igual que su padre.
Etienne dejó atrás una familia de artistas. Un hijo. Dos hijas.
Todos ellos actuaron en la Comédie-Française.
El escenario se convirtió en el negocio familiar. Corría en la sangre. Michel Baron lo inició. La siguiente generación lo continuó.
El telón nunca se cerró realmente sobre los barones.




















