El trágico legado de John Wilkes Booth: de estrella de teatro a asesino más famoso de Estados Unidos

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John Wilkes Booth no era simplemente un matón al azar que entró en el Teatro Ford. Nació en el centro de atención. Su familia estaba formada por actores célebres, el tipo de realeza teatral que dominó el escenario estadounidense del siglo XIX. Eran famosos. Tenía talento. Tenía el encanto, la voz, la apariencia.

Entonces, ¿por qué se le recuerda por una terrible tarde de abril de 1865?

En lugar del aplauso que probablemente anhelaba, Booth obtuvo el título de asesino más infame de la historia. Esa noche, el 14 de abril de 1865, subió al escenario del Teatro Ford en Washington, D.C., y lo cambió todo. Le disparó al presidente Abraham Lincoln. No fue sólo un crimen pasional. Era parte de una conspiración mucho más amplia y oscura destinada a derrocar a toda la dirección de la Unión.

Una familia de fama, una vida de infamia

El nombre de Booth tenía peso. Edwin Booth, el hermano mayor de John, fue uno de los mejores actores de su época. John lo miró. Él quería esa misma adoración. Pero mientras Edwin encontró respeto, John se encontró cayendo en algo más oscuro. Era un simpatizante confederado, obsesionado con la idea de que la derrota del Sur fue una tragedia y que Lincoln era el villano.

No sólo quería matar al presidente. Quería atacar el corazón del gobierno de la Unión. El plan era más grande que un hombre en un palco. Se trataba del Secretario de Estado William H. Seward. Seward era un objetivo clave. Vivía cerca y los conspiradores ya se estaban posicionando para atacarlo esa misma noche.

La noche que todo cambió

Lincoln asistió a la obra Our American Cousin. Booth vio su oportunidad. Se deslizó en el palco privado del presidente. El disparo resonó por todo el teatro. Estalló el caos. Lincoln resultó mortalmente herido. No sobreviviría a la noche.

Pero la conspiración no quedó ahí. Aproximadamente al mismo tiempo, John Surratt y Lewis Powell se dirigieron a la casa de William H. Seward. Powell acuchilló al Secretario de Estado con una espada. Seward sobrevivió, gravemente herido pero vivo. El complot más amplio no había logrado acabar con todos los dirigentes, pero el daño ya estaba hecho.

Por qué es importante hoy

El acto de Booth no fue sólo una cuestión de venganza. Fue un intento desesperado y violento de cambiar el rumbo de la Guerra Civil. Pensó que matar a Lincoln provocaría una rebelión. No fue así. Más bien, lo convirtió en un símbolo de traición. Desde hace más de un siglo, su nombre es sinónimo de traición.

La historia de la familia Booth es una extraña mezcla de legado artístico y vergüenza nacional. Edwin Booth se convirtió en un héroe por actuar en la inauguración del Lincoln Memorial. ¿John? Él sigue siendo el hombre que apretó el gatillo.

¿Creía que estaba salvando a Estados Unidos? Probablemente. ¿Se dio cuenta de que sería recordado para siempre por ello? Improbable. El escenario está vacío ahora. El silencio tras el disparo es lo que recuerda la historia.