Por qué el SOP finalmente tiene un nuevo nombre

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Son más de diez años de lucha por esto.
Ahora está hecho.

El síndrome de ovario poliquístico (SOP, si lo conoce por ese acrónimo) tiene un nuevo título oficial. Síndrome ovárico metabólico poliendocrino o PMOS. Un bocado, claro. Pero se adapta mejor a la enfermedad que la antigua etiqueta.

¿Por qué tomó tanto tiempo? ¿Y qué cambia realmente el cambio de nombre para los millones de mujeres que enfrentan esto?

El nombre no encajaba

El síndrome de ovario poliquístico afecta aproximadamente a una de cada ocho mujeres en todo el mundo. El antiguo nombre se quedó entre los pacientes durante décadas porque sonaba científico. Describía quistes en los ovarios. Pero aquí está el problema: la mayoría de las mujeres a las que se les diagnostica esta enfermedad en realidad no tienen ovarios poliquísticos. O si lo hacen, esos quistes no son el problema que provoca el desorden.

El verdadero problema es más profundo.

Andrógenos altos. Disfunción metabólica. Resistencia a la insulina.
Síntomas como crecimiento excesivo de vello. Aumento de peso no deseado. Períodos irregulares o inexistentes. Esterilidad. La lista es larga. Es pesado.

La campaña para cambiarlo fue liderada por grupos como Verity. Rachel, una activista de la organización benéfica, sostiene que el antiguo nombre causó daños. Fue engañoso. Las mujeres acudieron al médico quejándose de problemas metabólicos o fatiga severa y les dijeron que sus problemas se debían a que los ovarios podrían verse “bien” en una exploración. O viceversa.

El antiguo nombre hacía que los pacientes se pusieran en una búsqueda inútil. Les hizo centrarse en un marcador físico en lugar del caos hormonal.

Nicola Davis, corresponsal científica de The Guardian, explica que el consenso científico finalmente cambió. Después de una consulta global masiva en la que participaron docenas de expertos y grupos de defensa de pacientes, la evidencia se volvió imposible de ignorar. La enfermedad es sistémica. Es endocrino. Es metabólico.

Entonces le cambiaron el nombre para que coincidiera con la realidad. PMOS.

Por qué las palabras importan en medicina

Los nombres hacen un trabajo pesado en la atención médica.

Cuando tienes un nombre, tienes una identidad. Cuando tienes mala fama, tienes confusión. El cambio no es sólo semántico. Cambia la forma en que los investigadores estudian la afección. Cambia la forma en que los médicos lo diagnostican. Quizás lo más importante es que cambia la forma en que los pacientes se ven a sí mismos.

¿Transforma los resultados?

Probablemente. Si un médico ve la “M” de Metabólico en el acrónimo, es más probable que controle los niveles de insulina. Son más propensos a recetar medicamentos.