Sir Nevill F. Mott cambió la forma en que interactuamos con la tecnología, incluso si nunca escuchaste su nombre. Nacido en Leeds en 1905 y criado en el Reino Unido, Mott era un físico que observaba el mundo desordenado e irregular de los materiales y veía potencial donde otros veían desperdicio. Ganó el Premio Nobel de Física en 1977 por este trabajo. Compartió el honor con dos colegas estadounidenses, P.W. Anderson y J.H. Van Vleck. Su investigación se centró en algo oscuro para la mayoría de la gente: los semiconductores amorfos o no cristalinos.
El camino de Mott hacia este descubrimiento fue largo y académico. Estudió en Cambridge, donde obtuvo su licenciatura en 1927 y su maestría en 1930. En 1933, era profesor de física teórica en la Universidad de Bristol. Allí profundizó en la física del estado sólido. Estudió metales. Miró las aleaciones. Incluso analizó cómo la luz incide en las emulsiones fotográficas a nivel atómico. En 1938, creó una descripción teórica de esa interacción exacta. Fue un trabajo preciso. Fue fundamental.
En 1954, se trasladó a la Universidad de Cambridge como profesor Cavendish de física experimental. Permaneció allí hasta su jubilación en 1971. Pero el verdadero avance llegó más tarde. Proviene de su trabajo anterior.
La ciencia de los materiales desordenados
En la década de 1960, Mott cambió su enfoque. Había estado estudiando la conducción eléctrica en varios metales. Empezó a preguntarse acerca de los materiales amorfos. Son sustancias con estructuras atómicas irregulares. Carecen del entramado limpio y ordenado que se encuentra en los cristales. El vidrio es el ejemplo más común. La mayoría de los científicos ignoraron estos confusos materiales. Parecían impredecibles. Parecían inútiles para la electrónica precisa.
Mott los vio de otra manera. Desarrolló fórmulas que explicaban cómo estas sustancias amorfas pasan de un estado a otro. Específicamente, describió cómo se mueven entre ser eléctricamente conductores (estados metálicos) y aislantes (estados no metálicos). Esta transición es lo que convierte a un material en un semiconductor. No es una propiedad fija. Es un cambio. Un interruptor.
“Mott ideó fórmulas que describen las transiciones que el vidrio y otras sustancias amorfas pueden realizar entre los estados eléctricamente conductor y aislante.”
Esta idea fue teórica al principio. Pero la solicitud fue inmediata y masiva. Estas sustancias vítreas son sencillas de producir. Son baratos de fabricar. Los semiconductores cristalinos, por el contrario, son caros y complejos de crear.
De la mesa de laboratorio a su bolsillo
No se puede subestimar el impacto económico de la teoría de Mott. Como los semiconductores amorfos eran más baratos, sustituyeron a las versiones cristalinas más caras en muchos dispositivos electrónicos. Este cambio redujo significativamente el costo de producción.
Piensa en los dispositivos que utilizas todos los días. Las computadoras personales se volvieron asequibles. Las calculadoras de bolsillo se volvieron omnipresentes. Las fotocopiadoras entraron en todas las oficinas y hogares. Estas innovaciones no fueron accidentes. Fueron resultados directos de materiales más baratos gracias a la comprensión de Mott sobre la conducción eléctrica en materiales desordenados.
Mott fue nombrado caballero en 1962, reconociendo sus contribuciones anteriores. Pero el Premio Nobel de 1977 consolidó su legado en




















