Científico despedido después de rastrear la disminución de las poblaciones de peces, fundamentales para las economías costeras

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Ana Vaz, ex científica de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), fue despedida de su puesto después de realizar una investigación sobre la disminución de las poblaciones de peces en el Golfo de México, el Atlántico Sur y el Mar Caribe. El despido, descrito como consecuencia de ser un empleado en período de prueba, se produjo mientras Vaz estudiaba activamente el impacto del cambio climático en especies de importancia comercial y recreativa.

Disminución del reclutamiento de peces en el Atlántico Sur

El trabajo de Vaz se centró en por qué las poblaciones de pargos y meros no logran reponerse a lo largo de la costa sureste de Estados Unidos. Los datos revelaron una tendencia inquietante: menos peces juveniles sobreviven para reemplazar a las generaciones anteriores. Esta disminución del “reclutamiento” (la entrada de peces jóvenes a las poblaciones reproductoras) amenaza la sostenibilidad de estas pesquerías, que han sustentado a las comunidades locales durante siglos.

El hallazgo principal es que los cambios ambientales, específicamente el calentamiento de las temperaturas del océano, son probablemente un factor importante. Esta investigación no es meramente académica; informa directamente sobre el futuro de las poblaciones de peces y los medios de vida que dependen de ellas. Sin proyecciones precisas, la gestión pesquera tendrá dificultades para adaptarse a las condiciones que cambian rápidamente.

Caracola reina bajo amenaza

Más allá de los peces, Vaz también contribuyó a una revisión crítica del estado del caracol rosado, una especie clave en los ecosistemas del Caribe. La revisión recomendó elevar el estado de conservación del caracol a “amenazado” según la Ley de Especies en Peligro, destacando su vulnerabilidad a la extinción.

Por qué es importante: La caracola reina no es sólo un molusco con valor comercial; Como herbívoro, desempeña un papel vital en el mantenimiento de la salud de los arrecifes de coral y las praderas marinas. Su disminución provocaría efectos en cascada en estos frágiles entornos marinos.

El despido de Vaz plantea interrogantes más amplios sobre las prioridades de la financiación federal de la ciencia y cómo las consideraciones políticas podrían influir en la investigación ecológica crítica. La pérdida de científicos que siguen estas tendencias socava los esfuerzos por prepararse para un futuro en el que el cambio climático seguirá remodelando los ecosistemas marinos y las economías que sustentan.