El impacto de un asteroide dio forma a la cara oculta de la Luna

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Una antigua colisión de asteroides reformó drásticamente la Luna, creando sus lados cercano y lejano distintos, según un nuevo análisis de muestras devueltas por la misión Chang’e 6 de China. El descubrimiento se centra en una proporción inusual de isótopos de potasio encontrada en rocas lunares de la enorme cuenca Aitken del Polo Sur, lo que refuerza la teoría de que este impacto es responsable de las características asimétricas de la Luna.

Las dos caras de la luna

La Luna presenta un marcado contraste entre su cara visible, que mira a la Tierra y está cubierta por oscuras llanuras volcánicas llamadas marías, y su cara oculta, que permanece en gran parte árida. Esta asimetría ha desconcertado a los científicos durante décadas. La cuenca Aitken del Polo Sur, un colosal cráter de 2.500 kilómetros de ancho, domina el lado opuesto y se encuentra entre las características de impacto más grandes del sistema solar, que se remonta a entre 4.200 y 4.300 millones de años.

Descubrimiento de Chang’e 6

La misión Chang’e 6 de China, que aterrizó en el cráter Apolo dentro de la Cuenca en junio de 2024, recuperó muestras que revelaron una mayor proporción del isótopo de potasio más pesado, el potasio-41, en comparación con el potasio-39. Este hallazgo no se debe a la radiación cósmica, el derretimiento, el enfriamiento o la contaminación por meteoritos. El equipo del Instituto de Geología y Geofísica de Beijing concluyó que la proporción isotópica es una consecuencia directa del impacto.

Cómo el impacto alteró la Luna

El inmenso calor y la presión generados por la colisión del asteroide vaporizaron muchos elementos volátiles, incluido el potasio. Los isótopos más ligeros, como el potasio-39, se perdían más fácilmente en el espacio, dejando tras de sí una mayor concentración de potasio-41. Este proceso también explica por qué el lado opuesto tiene menos agua en su manto, como observó anteriormente Chang’e 6.

La reducción de elementos volátiles suprimió la formación de magma, limitando gravemente la actividad volcánica en el otro lado y explicando la escasez de maría. Este hallazgo confirma cuán profundamente los impactos de asteroides pueden alterar el interior de los planetas y subraya la utilidad de las proporciones isotópicas para reconstruir eventos pasados.

La cara oculta de la Luna no es simplemente una rareza geológica; es un registro directo de una colisión cataclísmica que reformó todo un cuerpo celeste. Este descubrimiento ofrece información crucial sobre la historia temprana del sistema solar y las fuerzas que esculpieron sus paisajes.