Iglesias antiguas y templos de fuego: nuevos hallazgos revelan la coexistencia pacífica en el antiguo Irak y Georgia

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Los descubrimientos arqueológicos en Irak y Georgia están reescribiendo nuestra comprensión de la tolerancia religiosa en el mundo antiguo. Excavaciones recientes revelan que cristianos y zoroastrianos (seguidores de una de las religiones monoteístas más antiguas del mundo) convivían pacíficamente ya en el siglo V d.C. Estos hallazgos desafían las narrativas simplistas de conflictos entre imperios y religiones, demostrando una realidad más matizada.

Vecinos pacíficos en el norte de Irak

Se ha desenterrado un monasterio cristiano de 1.500 años de antigüedad en el sitio de Gird-î Kazhaw en el Kurdistán iraquí. El descubrimiento es significativo porque marca la primera estructura cristiana jamás encontrada en esta región. Lo que hace que este sitio sea aún más notable es su proximidad a una fortificación persa sasánida donde se practicaba activamente el zoroastrismo. Según un equipo dirigido por los arqueólogos Alexander Tamm y Dirk Wicke, las dos estructuras estaban a sólo unos metros de distancia, lo que sugiere una coexistencia armoniosa entre las dos comunidades.

El monasterio data aproximadamente del año 500 d. C., un período en el que el cristianismo se expandía más allá del Imperio Romano. El registro arqueológico incluye fragmentos de cruces paleocristianas, lo que indica que estas comunidades practicaban activamente su fe. La ubicación del sitio sugiere además que las fronteras religiosas eran más fluidas de lo que se pensaba anteriormente.

Sincretismo en la antigua Georgia

Más al norte, en la actual Georgia, un santuario de 2.000 años de antigüedad en Dedoplis Gora ofrece evidencia adicional de mezcla religiosa. La región, entonces parte del reino de Kartli pero bajo una fuerte influencia persa, vio una mezcla única de culto zoroástrico combinado con deidades astrales georgianas locales. La investigación del arqueólogo David Gagoshidze muestra que la élite gobernante practicaba múltiples religiones simultáneamente.

Una sala del santuario albergaba rituales zoroástricos, completos con sacrificios diarios. Otro presentaba el culto griego a Apolo, basado en descubrimientos de estatuillas. Una tercera sala parece haber albergado una ceremonia “sincrética”, que combinaba las creencias zoroástricas con los cultos locales a la fertilidad. Evidentemente, los residentes del palacio no consideraban que estas religiones se excluyeran mutuamente.

Zoroastrismo: tolerancia con excepciones

Los hallazgos refuerzan que el zoroastrismo, la antigua religión persa centrada en el culto al fuego y al “Señor Sabio” Ahura Mazda, era a menudo más tolerante que algunos imperios posteriores. Aunque hubo períodos de persecución, particularmente contra cristianos y maniqueos durante la era sasánida tardía, el registro arqueológico sugiere que la coexistencia pacífica era más común que el conflicto abierto.

La supervivencia del zoroastrismo durante más de un milenio, desde hace unos 3.500 años hasta el surgimiento del Islam, habla de su adaptabilidad y su capacidad para coexistir con otros sistemas de creencias. La frase “Así habló Zaratustra” puede estar asociada con Nietzsche, pero el legado del profeta es mucho más complejo e inclusivo de lo que la mayoría cree.

En conclusión, estos nuevos descubrimientos arqueológicos proporcionan evidencia convincente de que las fronteras religiosas en el mundo antiguo no siempre fueron rígidas. Los cristianos y los zoroastrianos, a pesar de pertenecer a imperios rivales, a menudo vivían y adoraban en estrecha proximidad sin conflictos. Esto desafía las narrativas simplistas de luchas religiosas y demuestra el potencial de la coexistencia pacífica incluso en períodos de tensión geopolítica.