Una persecución de hace 106 millones de años: nuevas huellas fósiles revelan la caza de pterosaurios en tierra

6

Paleontólogos en Corea del Sur han descubierto una rara “instantánea” en el tiempo: un momento fosilizado que captura una persecución de alto riesgo entre un reptil volador y su presa potencial. El descubrimiento, conservado en una losa de roca durante más de 106 millones de años, ofrece una visión poco común del comportamiento terrestre de criaturas normalmente asociadas únicamente con el cielo.

La escena de la persecución

La huella fosilizada cuenta una historia dramática a través del movimiento. La secuencia comienza con las huellas de un animal pequeño, probablemente un lagarto, salamandra o un pequeño cocodrilo, que se mueve a un ritmo pausado. Este ritmo tranquilo se rompe abruptamente cuando la pequeña criatura cambia repentinamente de dirección y echa a correr.

Muy cerca, acercándose desde un ángulo, están las pesadas y rápidas huellas de un gran pterosaurio. A diferencia de los elegantes planeadores que a menudo se representan en los medios populares, este depredador se movía a cuatro patas, cerrando la brecha con intención. Si bien las huellas finalmente salen del área preservada, dejando el resultado final desconocido, los patrones sugieren fuertemente un encuentro con un depredador.

Una nueva especie: Jinjuichnus procerus

El depredador ha sido identificado como una especie previamente desconocida, a la que los investigadores han denominado Jinjuichnus procerus . El nombre tiene un significado científico específico:
Jinju : La región de Corea del Sur donde se ubicó el hallazgo.
Ichnus : en griego significa “huella”, que indica cómo se descubrió el animal.
Procerus : en latín significa “alargado”, en referencia a los dedos excepcionalmente largos visibles en las huellas de las manos.

Por qué esto importa: la estrategia de la “cigüeña”

Durante mucho tiempo, los pterosaurios fueron vistos principalmente como especialistas aéreos. Sin embargo, este hallazgo refuerza una creciente comprensión científica de los neoazdarquianos, un grupo de pterosaurios que estaban altamente adaptados a la vida en la tierra.

En lugar de pasar todo el tiempo huyendo, estos animales probablemente utilizaron una estrategia de “acecho terrestre”. Al igual que las cigüeñas modernas, aterrizaban para alimentarse y usaban sus extremidades para cazar pequeños vertebrados, mamíferos o incluso dinosaurios juveniles.

“Si bien la asociación de rastros por sí sola no constituye evidencia directa de depredación, la convergencia de estas líneas de evidencia… podría sugerir un escenario de interacción”. — Equipo de investigación

Conclusiones clave del análisis de movimiento:
Velocidad: El pterosaurio se movía a aproximadamente 2,9 km/h (1,8 mph). Si bien no es un sprint completo, representa un paso rápido y decidido para un gran reptil volador.
Locomoción: Las huellas confirman que el animal se movía con un andar “similar al de un gorila”, usando las cuatro extremidades para navegar por el terreno de manera efectiva.
Nicho ecológico: Este descubrimiento ayuda a cerrar la brecha en nuestra comprensión de cómo los pterosaurios funcionaban como amos del aire y como formidables cazadores en tierra.

Conclusión

Este descubrimiento resalta el inmenso valor de la icnología (el estudio de los rastros de fósiles). Mientras que los huesos nos dicen cómo era un animal, las huellas nos dicen cómo vivía, transformando fósiles estáticos en historias dinámicas de supervivencia y depredación.