Soldados romanos lucharon contra parásitos intestinales en el Muro de Adriano

7

Los soldados romanos estacionados en el Muro de Adriano en Gran Bretaña no solo luchaban contra los bárbaros, sino que también luchaban contra enemigos microscópicos dentro de sus propias entrañas. Una nueva investigación confirma infecciones generalizadas de parásitos intestinales en el fuerte de Vindolanda, lo que revela una dura realidad de la vida en la frontera romana.

Un sistema de alcantarillado de última generación no garantiza la salud intestinal

A pesar de tener lo que se consideraba un sistema de alcantarillado avanzado para su época, los soldados de Vindolanda sufrían frecuentes diarreas y dolores de estómago. El análisis arqueológico del suelo de las letrinas del siglo III del fuerte descubrió huevos de al menos tres tipos de parásitos intestinales: lombrices intestinales (Ascaris sp.), tricocéfalos (Trichuris sp.) y Giardia duodenalis. Estos no fueron casos aislados; la prevalencia de estos organismos sugiere una contaminación fecal generalizada de fuentes de alimentos y agua.

El yacimiento de Vindolanda: una ventana única al pasado

Vindolanda, ubicada justo al sur del Muro de Adriano, ofrece una visión excepcionalmente única de la vida romana. Su barro libre de oxígeno ha conservado materiales orgánicos durante milenios, incluidas tablillas de escritura, artículos de cuero e incluso insectos. Esta preservación única permitió a los investigadores extraer y analizar muestras de suelo de los desagües de las letrinas, revelando evidencia de los parásitos.

Infecciones parasitarias: comunes pero debilitantes

El descubrimiento de Giardia es particularmente significativo, ya que es la primera evidencia de este parásito en la Bretaña romana. Si bien anteriormente se sabía que existían tricocéfalos y ascárides, Giardia representa un riesgo para la salud más grave, ya que causa diarrea grave, deshidratación y complicaciones potencialmente a largo plazo como síndrome del intestino irritable, artritis e incluso problemas neurológicos.

La presencia de estos parásitos no era sólo una molestia; probablemente contribuyó a enfermedades crónicas, retraso en el crecimiento de los niños y reducción del desarrollo cognitivo. La evidencia arqueológica sugiere que familias, incluidas mujeres y niños, vivían en Vindolanda junto a los soldados, lo que los hacía vulnerables a estas infecciones.

Un problema generalizado en todo el imperio

Los problemas gastrointestinales causados por parásitos probablemente eran comunes en todo el Imperio Romano, pero esta investigación proporciona evidencia directa de su impacto en un puesto fronterizo específico. Si bien se desconoce la proporción exacta de personas infectadas, los expertos estiman que entre el 10% y el 40% de la población en la época romana portaban gusanos intestinales.

El nuevo estudio destaca los desafíos de salud diarios que enfrentan tanto los soldados como los civiles romanos, y subraya que ni siquiera una infraestructura avanzada podría protegerlos por completo de las duras realidades de la vida antigua. Estos hallazgos sirven como claro recordatorio de que el saneamiento y la salud pública eran luchas constantes, incluso en un imperio altamente organizado.