Los astrofísicos han publicado el análisis más completo hasta el momento del Dark Energy Survey (DES), de seis años de duración, un enorme proyecto internacional que estudia la expansión acelerada del Universo. Los resultados no anulan los modelos cosmológicos actuales, pero ofrecen pistas tentadoras que sugieren que nuestra comprensión de la “energía oscura” (la fuerza desconocida que impulsa esta expansión) podría ser incompleta.
El problema de la expansión
Durante décadas, los científicos han sabido que el Universo no sólo se está expandiendo, sino que lo está haciendo a un ritmo creciente. Esta aceleración se atribuye a la energía oscura, que constituye aproximadamente el 68% de la densidad energética total del Universo. El modelo estándar, conocido como lambda-CDM, supone que la energía oscura es una fuerza constante. Sin embargo, los datos del DES abren la puerta a explicaciones alternativas.
Cómo funciona la encuesta
El Dark Energy Survey escaneó una gran parte del cielo entre 2013 y 2019, empleando cuatro métodos independientes para medir la historia de expansión del Universo:
- Oscilaciones acústicas bariónicas (BAO): Analizando ondas antiguas en la distribución de la materia.
- Supernovas de tipo Ia: Medición de cambios de brillo en estrellas en explosión.
- Cúmulos de galaxias: Mapeo de cómo se agrupan las galaxias.
- Lentes gravitacionales: Estudia cómo la gravedad desvía la luz de galaxias distantes.
La combinación de estos métodos por primera vez proporciona una imagen más sólida que nunca del comportamiento de la energía oscura.
Hallazgos: consistentes, pero no definitivos
El nuevo análisis confirma que la expansión del Universo todavía se alinea con el modelo lambda-CDM, donde la densidad de energía oscura permanece constante en el tiempo. Sin embargo, los datos también respaldan un modelo alternativo conocido como wCDM, en el que la densidad de energía oscura cambia con el tiempo.
En particular, la distribución de galaxias en la historia cósmica reciente muestra ligeras discrepancias con las predicciones de ambos modelos. Esta discrepancia aún no es lo suficientemente significativa desde el punto de vista estadístico como para afirmar que se trata de un gran avance (le falta una certeza de cinco sigma), pero plantea la posibilidad de que haya una nueva física en juego.
Qué significa esto
Los resultados de DES subrayan el desafío actual de comprender la energía oscura. Si bien no ha surgido ninguna teoría única, los últimos hallazgos sugieren que los modelos actuales podrían necesitar perfeccionarse. La colaboración planea probar qué tan bien otras teorías alternativas se ajustan a los datos, potencialmente incluso revisando supuestos fundamentales sobre la gravedad misma.
Esta investigación no resuelve el misterio de la energía oscura, pero reduce las posibilidades y sienta las bases para futuras investigaciones. El Universo sigue siendo un rompecabezas complejo y los datos del DES proporcionan otra pieza fundamental.

























