La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. aprobó dos nuevos antibióticos orales, zoliflodacina y gepotidacina, para tratar infecciones de gonorrea no complicadas. Este avance se produce cuando la enfermedad de transmisión sexual se vuelve cada vez más resistente a los tratamientos existentes, lo que amenaza los esfuerzos de salud globales.
La creciente amenaza de la resistencia a los antibióticos
Neisseria gonorrhoeae, la bacteria que causa la gonorrea, es conocida por su rápida capacidad para evolucionar y superar las terapias farmacológicas. Han pasado décadas desde que surgieron los últimos antibióticos nuevos para esta infección, y el patógeno ahora muestra resistencia incluso al tratamiento primario actual: el medicamento inyectable ceftriaxona. Esta resistencia es una preocupación crítica, dado que se estima que anualmente ocurren 82 millones de nuevos casos de gonorrea en todo el mundo, con aproximadamente 1,5 millones solo en los EE. UU.
Por qué es importante: La gonorrea no tratada puede provocar complicaciones graves, como enfermedad inflamatoria pélvica e infertilidad en las mujeres, ceguera en los recién nacidos si se transmite durante el embarazo y síntomas dolorosos o propagación asintomática en los hombres. La creciente resistencia socava los esfuerzos para controlar la propagación de esta infección.
Cómo funcionan los nuevos medicamentos
Tanto la zoliflodacina como la gepotidacina han demostrado una eficacia comparable al tratamiento estándar con ceftriaxona más azitromicina en ensayos clínicos de fase 3 publicados en The Lancet.
- Zoliflodacina bloquea una proteína crucial para la función y reproducción bacteriana, logrando tasas de erradicación similares en los ensayos a las de la terapia dual existente.
- Gepotidacina inhibe la replicación bacteriana del material genético, igualando también el rendimiento del estándar actual.
Los efectos secundarios comunes informados en los ensayos incluyeron dolores de cabeza y náuseas, aunque se necesitan más estudios para evaluar qué tan bien funcionan en las mujeres, ya que estuvieron subrepresentados en los ensayos clínicos (12% y 8% de los participantes, respectivamente).
Un paso crítico, pero no una panacea
Estas aprobaciones representan un importante paso adelante y ofrecen más opciones a medida que la bacteria continúa evolucionando. Sin embargo, la amenaza de resistencia persiste. El desarrollo de estos medicamentos fue financiado en parte por organizaciones sin fines de lucro como Global Antibiotic Research & Development Partnership, lo que destaca la necesidad de una inversión sostenida en esta área.
La realidad es que la gonorrea seguirá adaptándose. Los funcionarios de salud pública deben seguir monitoreando las tendencias de resistencia, fomentando prácticas sexuales seguras y apoyando la investigación de nuevas terapias para adelantarse a la evolución de este patógeno.
























