No inventamos la geometría, simplemente le pusimos un nombre

11

Durante siglos se nos ha dicho que la geometría es un don de la razón humana. Puro. Abstracto. Especial.
Platón lo dijo. Kant se hizo eco de él. Parece bastante intuitivo. ¿A quién más le importan las rectas paralelas?
Quizás no los peces que pasan nadando junto a nosotros en este momento.

Pero Moira, profesora de psicología de la Universidad de Nueva York, dice que esta visión está obsoleta. Publicó un nuevo análisis en Trends in Cognitive Sciences que cambia el guión por completo. Las raíces del pensamiento geométrico no están encerradas detrás de un cortafuegos exclusivamente humano.
Se comparten con ratas. Pollos. Pez.

“Es muy posible que nuestra comprensión de la geometría provenga de deambular más que de hojas de trabajo”, explica Dillon.

Este no es un debate nuevo. Los filósofos han discutido sobre el origen del razonamiento espacial durante siglos. Pero la ciencia experimental no se ha ocupado de ello hasta hace poco. La mayoría de la gente asumió que la Teoría del Lenguaje del Pensamiento era correcta. Esta hipótesis sugiere que el cerebro tiene lenguajes mentales incorporados. Uno para matemáticas. Uno para la música. Uno para geometría.
Según este modelo, los humanos nacemos con reglas euclidianas codificadas en nuestro cerebro. ¿Paralelismo? Lo entendemos. ¿Perpendicularidad? Nativo.

D Dillon no está de acuerdo. Ella sostiene que esos lenguajes mentales son un mito cuando se trata de tareas espaciales.
En cambio, mire cómo nos movemos por el mundo.
¿Cómo encontramos el camino a casa? ¿Cómo escapa una rata de un laberinto? ¿Cómo localiza un bebé a sus padres?

Esto la lleva a su hipótesis de los vagabundos.
No se trata de un módulo matemático especial en el cráneo. Se trata de navegación. Sistemas diseñados para sobrevivir. Para moverse.
Estos sistemas se aproximan a la geometría. Captan distancia, dirección y forma.
Pero no reproducen perfectamente la geometría euclidiana. Ese es el punto. Los animales simulan estos caminos para planificar rutas sin recorrer físicamente cada centímetro. Los bebés también hacen esto.
De hecho, un estudio de 2023 realizado por Dillon demostró que los bebés pueden superar a la IA en ciertas tareas cognitivas porque utilizan este pensamiento de navegación flexible.

Entonces, si el hardware se comparte entre especies… ¿por qué los humanos hacen cálculos y las ratas no?
No es la intuición geométrica en sí. La habilidad bruta es la misma.

Es lenguaje.

El lenguaje humano actúa como traductor. Se necesita ese sentido corporal y primario de navegación, esta lógica innata del vagabundo, y nos permite exteriorizarlo. Para discutirlo. Para usarlo sin moverse.
Podemos resolver problemas en nuestra cabeza. Podemos “vagar mentalmente” sin siquiera levantarnos de la silla.

Otros animales no pueden hacer eso. Sienten el espacio. Lo navegan. Viven dentro de la geometría.
Tenemos nombres para las líneas.
Y esos nombres cambiaron todo.