Una pequeña especie de pez, el lábrido limpiador, ha pasado repetidamente pruebas diseñadas para medir la autoconciencia, una capacidad cognitiva que antes se creía exclusiva de animales más grandes y complejos como los simios, los elefantes y los delfines. Experimentos recientes realizados por investigadores de la Universidad Metropolitana de Osaka en Japón y la Universidad de Neuchâtel en Suiza han fortalecido los argumentos a favor de la inteligencia de los peces, sugiriendo que el autorreconocimiento puede estar mucho más extendido en el reino animal de lo que se suponía anteriormente.
La prueba del espejo y por qué es importante
La prueba estándar, llamada prueba de la marca del espejo, consiste en colocar una marca visible en el cuerpo de un animal y observar su reacción cuando se le presenta un espejo. Si un animal reconoce que la marca está en sí mismo y no en otro individuo, intentará eliminarla, lo que indica que tiene conciencia de sí mismo. Esta prueba es importante porque la capacidad de reconocerse a uno mismo en un espejo a menudo está vinculada a funciones cognitivas de orden superior, como la teoría de la mente: comprender que los demás tienen pensamientos y sentimientos independientes.
Escepticismo inicial y experimentación mejorada
El pez limpiador pasó esta prueba por primera vez en 2018, pero persistió el escepticismo. Algunos, incluido el creador de la prueba del espejo, el psicólogo evolutivo Gordon Gallup, sugirieron que el pez podría simplemente estar reaccionando a la marca como si fuera un parásito de otro pez, dado su comportamiento de limpieza natural. Para abordar esta preocupación, los investigadores revirtieron el procedimiento experimental. En lugar de acostumbrar al pez a un espejo luego aplicar una marca, marcaron el pez primero y luego introdujeron el espejo. Los peces localizaron rápidamente e intentaron eliminar la marca al ver su reflejo, lo que sugiere que estaban conscientes de algo inusual en sus propios cuerpos antes de que el espejo les proporcionara una confirmación visual.
Más allá del reconocimiento: uso de la herramienta espejo
Los experimentos fueron más allá. Después de familiarizarse con el espejo, algunos lábridos limpiadores comenzaron a recoger pequeños trozos de camarón y a dejarlos caer cerca del reflejo. Luego, los peces observaron de cerca cómo aparecían los camarones en el espejo, tocando la superficie del vidrio como si exploraran cómo funcionan las imágenes reflejadas. Este comportamiento, denominado “prueba de contingencia”, se ha observado en especies que no pasan la prueba de la marca del espejo, como los cerdos y las mantarrayas, y sugiere una comprensión más profunda de las propiedades del espejo.
Implicaciones evolutivas e impacto más amplio
Estos hallazgos están provocando una reevaluación de la teoría de la evolución. El éxito del pez limpiador sugiere que la autoconciencia puede haber evolucionado mucho antes de lo que se pensaba anteriormente, posiblemente hace 450 millones de años, con la aparición de los peces óseos. Esto tiene implicaciones no sólo para la comprensión académica de la cognición animal sino también para campos prácticos como el bienestar animal, la investigación médica e incluso el desarrollo de la inteligencia artificial. Los investigadores sostienen que los hallazgos podrían influir en la forma en que tratamos a los animales y en cómo abordamos la construcción de sistemas de inteligencia artificial más sofisticados.
“Nuestros resultados sugieren que la autoconciencia evolucionó como mínimo en los peces óseos… y probablemente esté muy extendida entre los vertebrados”, concluyen los autores del estudio.
En conclusión, la inteligencia demostrada del pez limpiador desafía las suposiciones arraigadas sobre la cognición animal. La capacidad del pez para reconocerse a sí mismo y explorar las propiedades de un espejo resalta el potencial de capacidades mentales complejas en especies que antes se consideraban menos inteligentes.
























