La Cumbre sobre el Clima se enfrenta a grandes riesgos a medida que el objetivo de 1,5°C retrocede

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La cumbre climática global anual, COP30, está en marcha en Belém, Brasil, y reúne a líderes mundiales para lo que muchos llaman la “Copa Mundial de negociaciones” sobre el cambio climático. Si bien el lugar en sí aún está en construcción, lo que está en juego durante estas dos semanas de discusiones es más alto que nunca, ya que los objetivos iniciales establecidos hace una década parecen cada vez más fuera de alcance.

La perspectiva decreciente del objetivo de 1,5°C

Hace diez años, en la COP21 cerca de París, casi todos los países acordaron un objetivo fundamental: limitar el calentamiento global a 1,5 grados Celsius (2,7 grados Fahrenheit) por encima de los niveles preindustriales. Sin embargo, las proyecciones actuales indican que lograr este objetivo es muy poco probable, y mantener incluso un límite de 2 grados se está volviendo cada vez más difícil. Este revés pone de relieve la urgencia de las negociaciones actuales y la necesidad de adoptar medidas significativas y aceleradas.

El enfoque de Brasil: asegurar el financiamiento climático

Este año, los líderes de Brasil están dando prioridad a asegurar compromisos financieros de las naciones más ricas para ayudar a los países en desarrollo a abordar el cambio climático. Este enfoque resalta una tensión clave en las negociaciones climáticas globales: las naciones más ricas, históricamente responsables de la mayoría de las emisiones de gases de efecto invernadero, tienen la obligación moral y práctica de apoyar a los países en desarrollo en su transición hacia fuentes de energía más limpias y su adaptación a los impactos del cambio climático. Convertir los compromisos climáticos en acciones tangibles y asegurar una financiación sólida sigue siendo un obstáculo importante.

La ausencia de Estados Unidos y la geopolítica cambiante

Una ausencia notable en la cumbre de este año es la de Estados Unidos. La nación, por segunda vez, ha tomado medidas para salir del Acuerdo de París, una decisión que complica los esfuerzos internacionales para coordinar una respuesta unificada al cambio climático. Esta medida refleja el cambiante panorama geopolítico y los desafíos de mantener una acción climática consistente entre diferentes administraciones y prioridades políticas. La ausencia de una potencia económica importante como Estados Unidos añade complejidad a las negociaciones y potencialmente socava los esfuerzos colectivos para abordar la crisis global.

Qué esperar de la COP30

La COP30 presenta una oportunidad crucial para revitalizar la acción climática. El desafío central radica en asegurar compromisos financieros significativos y traducir las promesas existentes en medidas concretas para reducir las emisiones. Es probable que las discusiones sean complejas, con diferentes intereses y prioridades nacionales en juego. A pesar de los reveses y desafíos, la cumbre sirve como recordatorio del imperativo global de actuar con decisión sobre el cambio climático para salvaguardar el planeta para las generaciones futuras.