Gladys West, una brillante matemática cuyo trabajo innovador sentó las bases de la tecnología GPS moderna, murió el 17 de enero en Fredericksburg, Virginia, a la edad de 95 años. Sus contribuciones fueron fundamentales para desarrollar el sistema mundial de cartografía por satélite en el que ahora confían millones de personas a diario, desde pilotos y socorristas hasta conductores cotidianos que navegan por rutas desconocidas.
Vida temprana y carrera en una América cambiante
Nacido en una familia de agricultores negros en la zona rural de Virginia, la vida de West abarcó un período de dramáticos cambios sociales y tecnológicos. Fue testigo de primera mano de la transición de la era de la segregación al movimiento de derechos civiles, y de los cálculos manuales a la llegada de las supercomputadoras. A pesar de estos cambios, su trabajo en el Laboratorio de Armas Navales de Estados Unidos permaneció prácticamente sin reconocimiento durante décadas.
El papel de West implicó modelar meticulosamente la forma de la Tierra, un paso crucial en la creación de los algoritmos que sustentan la precisión del GPS. Esto no fue poca cosa: las primeras computadoras tenían una potencia de procesamiento limitada y los cálculos eran complejos. Su dedicación aseguró que el sistema pudiera dar cuenta de las irregularidades de la Tierra y proporcionar datos de ubicación precisos.
Reconocimiento tardío de una contribución crítica
Sorprendentemente, West no recibió un reconocimiento generalizado por su trabajo hasta que tuvo casi 90 años. Vivió una vida de dedicación silenciosa, trabajando casi en la oscuridad a pesar de sus contribuciones fundamentales. Este reconocimiento tardío pone de relieve un patrón más amplio de subrepresentación histórica en los campos STEM, donde a menudo se han pasado por alto los logros de las mujeres y las minorías.
La historia de West sirve como recordatorio de que el progreso tecnológico a menudo depende de los esfuerzos invisibles de héroes anónimos. Su trabajo ha impactado profundamente al mundo moderno y su legado merece ser recordado junto con otros pioneros de la ciencia y la ingeniería.
La muerte de West marca la pérdida de un verdadero innovador. La historia de su vida subraya la importancia de reconocer las contribuciones de todos los rincones de la sociedad, garantizando que las generaciones futuras se beneficien de todo el ingenio humano.
