Los arqueólogos han desenterrado las herramientas de madera más antiguas conocidas en Grecia, que datan de hace 430.000 años. El descubrimiento desafía las suposiciones arraigadas sobre las capacidades humanas tempranas, y revela que nuestros antepasados dependían de la madera para fabricar herramientas mucho antes, y potencialmente de manera más extensa, de lo que se pensaba anteriormente. Estos artefactos son anteriores a la evidencia definitiva de la presencia neandertal en la región y sugieren que especies de homínidos anteriores, posiblemente Homo heidelbergensis o incluso una población preneandertal, poseían habilidades avanzadas para trabajar la madera.
El sitio Marathousa 1: una ventana al pasado
Las herramientas fueron recuperadas de una mina de lignito a cielo abierto en Marathousa 1, en el sur de Grecia. Este sitio conserva sedimentos que datan de casi un millón de años, lo que ofrece una visión poco común de una época en la que Europa experimentó severas condiciones glaciales. La mina expone capas de la antigua orilla del lago, preservando restos de animales extintos como hipopótamos y elefantes de colmillos rectos junto con herramientas de piedra y, ahora, estos artefactos de madera.
El equipo utilizó múltiples métodos de datación, incluido el análisis paleomagnético y las pruebas de luminiscencia, para confirmar la edad del sitio. Esta precisión es crucial porque la conservación de la madera es excepcionalmente rara; Los pocos hallazgos que tenemos alteran dramáticamente nuestra comprensión de la tecnología prehistórica.
Las herramientas mismas: un palo y un misterio
El descubrimiento incluye dos herramientas de madera distintas. Uno es una enorme vara de aliso de 81 centímetros, claramente formada por marcas de tallado y corte intencionales. Un extremo parece haber sido redondeado para usarse como mango, mientras que el otro extremo muestra un desgaste consistente con la excavación o el procesamiento de cadáveres de animales. El segundo artefacto, un trozo más pequeño de sauce o álamo de 5,7 centímetros, tiene marcas de forma deliberadas, pero su propósito aún no está claro. Es posible que se haya utilizado para refinar herramientas de piedra, aunque los investigadores reconocen que podría ser un fragmento de un objeto desconocido más grande.
La existencia de estas herramientas es importante porque la madera se pudre rápidamente. Su supervivencia en Marathousa 1 es una anomalía, lo que sugiere que los primeros homínidos probablemente utilizaron instrumentos de madera con mucha más frecuencia de lo que refleja el registro arqueológico actual.
Implicaciones e investigaciones futuras
Los hallazgos de Marathousa 1 sitúan estas herramientas de madera entre los ejemplos más antiguos conocidos de su tipo. Las estructuras de 476.000 años de antigüedad de las cataratas Kalambo en Zambia son más antiguas, pero parecen representar construcciones más grandes en lugar de herramientas individuales. Otros contendientes, como la lanza Clacton en el Reino Unido y las lanzas Schöningen en Alemania, se han enfrentado a dataciones revisadas, y algunas estimaciones las sitúan ahora entre 200.000 y 300.000 años.
La identidad de los fabricantes de herramientas sigue siendo incierta. El sitio es anterior a la llegada confirmada del Homo sapiens y puede incluso ser anterior a los primeros neandertales en Europa. Esto plantea la posibilidad de que una especie de homínido más primitivo, como el Homo heidelbergensis, fuera capaz de realizar trabajos sofisticados en madera.
“Este descubrimiento subraya la importancia de la investigación arqueológica en curso en Europa, donde siguen surgiendo pruebas de las primeras innovaciones humanas”.
Estos hallazgos exigen una mayor investigación sobre el papel de la madera en la tecnología humana temprana. Como las condiciones de preservación siguen siendo raras, es posible que nunca se conozca completamente el verdadero alcance del uso de herramientas de madera por parte de nuestros antepasados.
